Juan 13:1–20 — El Señor que lava los pies

Jesús lava los pies de sus discípulos desde el pleno conocimiento de su identidad y su autoridad: el acto anticipa la entrega de su vida y establece el patrón del servicio que define la vida de los que participan en esa entrega.

Juan 12:12–19 — El rey que entra en Jerusalén

Jesús entra en Jerusalén como el rey que Zacarías anunció, pero ni la multitud que lo aclama ni los discípulos que lo acompañan comprenden lo que están viendo; esa comprensión solo llegará después de su glorificación.

Juan 12:1–11 — La unción de Betania

María unge a Jesús con el bien más costoso que posee; Jesús recibe ese acto como preparación consciente para su muerte, anticipando lo que el Sanedrín ya ha resuelto y la Pascua está por cumplir.

Juan 11:45–57 — La decisión contra Jesús

La señal más poderosa del ministerio de Jesús produce dos respuestas irreconciliables: fe en unos y condena en otros; condena que el narrador revela como el cumplimiento involuntario de un propósito que sus ejecutores no podían ver.

Juan 11:28–44 — Lázaro, ven fuera

Jesús resucita a Lázaro con una sola voz, demostrando públicamente el señorío sobre la muerte que había declarado en el versículo 25 y orientando la señal de forma explícita a producir fe en su misión.