¿Puede un creyente perder al Espíritu Santo?

El Espíritu Santo sella y permanece en el creyente como garantía de la fidelidad de Dios; el pecado entristece esa comunión, pero la Escritura no describe pérdidas y recuperaciones repetidas del sello.

¿Es la sanidad divina una promesa para hoy?

La sanidad divina es posible porque Dios no ha cambiado, pero no es una promesa universal; la fe bíblica confía en Dios tanto si sana como si sustenta en la aflicción, y la esperanza cristiana descansa en la resurrección.

Juan 15:1–17 — Yo soy la vid verdadera

Jesús es la vid verdadera en la que todo pámpano debe permanecer: separado de él nada puede producirse; unido a él, el fruto que el Padre busca es inevitable y su gozo, compartido.

¿Todos los creyentes tienen el don del Espíritu?

El Espíritu Santo habita en todo creyente verdadero, pero el mismo Espíritu distribuye dones diversos en el cuerpo de Cristo; la unidad espiritual de la iglesia no exige uniformidad de experiencias ni igualdad de dones.

Juan 14:15–31 — La promesa del Parácleto

Jesús promete otro Parácleto que permanece para siempre; esa presencia está vinculada al amor que se expresa en obediencia y que abre la inhabitación del Padre y del Hijo en el creyente.