¿Por qué te abates, oh alma mía?
Texto bíblico (RV1909) Salmo 42:5, 8, 11 “¿Por qué te abates, oh alma mía,Y te turbas dentro de mí?Espera a Dios; porque aún le tengo … Leer más
Texto bíblico (RV1909) Salmo 42:5, 8, 11 “¿Por qué te abates, oh alma mía,Y te turbas dentro de mí?Espera a Dios; porque aún le tengo … Leer más
Texto bíblico (RV1909) Salmo 13:1–3 “¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre?¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con … Leer más
Texto bíblico (RV1909) ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? muestre por buena conversación sus obras en mansedumbre de sabiduría.Pero si tenéis envidia amarga y … Leer más
Examen del episodio de la mujer traída ante Jesús como trampa legal y teológica. El texto analiza la respuesta de Jesús que desmonta la acusación sin negar la ley, la dispersión de los acusadores ante su propia conciencia, y la palabra final de Jesús: condena retirada y llamado a no pecar más.
Texto bíblico (RV1909) Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de cosas de la mar, se doma y ha sido … Leer más
Examen del cuarto signo del Evangelio: la multiplicación de los panes. Se analiza la pregunta de Jesús a Felipe como prueba de fe, la insuficiencia de los recursos humanos ante la necesidad, y la reacción popular de proclamar a Jesús rey como malentendido de su misión mesiánica.
Texto bíblico (RV1909) Hermanos míos, no os hagáis muchos maestros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.Porque todos ofendemos en muchas cosas. Si alguno no ofende en … Leer más
Análisis del segundo signo: la sanidad del hijo del oficial real desde lejos. El texto examina la fe que obedece antes de ver el resultado, el contraste con la fe basada en señales, y la palabra de Jesús como suficiente para sanar y dar vida.
Texto bíblico (RV1909) Epístola de Santiago 2:18–26 18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras: muéstrame tu fe sin tus obras, y … Leer más
Estudio de la segunda parte del episodio samaritano: el testimonio de la mujer, la misión como alimento de Jesús, y la cosecha espiritual. La confesión del pueblo —”verdaderamente este es el Salvador del mundo”— amplía el horizonte de la salvación más allá de Israel.