Dad, y se os dará
Lucas 6:27–38
22 julio 2026

TEXTO BÍBLICO — Lucas 6:27–38 (RV1909)
“Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen… Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo… Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo… Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.”
IDEA CENTRAL
“Dad, y se os dará” es el cierre de un llamado a la generosidad hacia el enemigo y el que no puede devolver: no fórmula de retorno espiritual sino consecuencia del carácter del Dios generoso que el creyente imita.
EXPLICACIÓN BÍBLICA PASTORAL
Este versículo es probablemente el más instrumentalizado por la teología de la prosperidad en el protestantismo hispano. Citado en solitario, parece una promesa de retorno financiero: da y recibirás más. Leído en su contexto, es exactamente lo contrario.
El argumento de Lucas 6:27–38 comienza en el amor al enemigo (v.27) y avanza hacia la generosidad sin expectativa de retorno (v.35: “prestad, no esperando de ello nada”). La pregunta retórica del v.33 lo aclara: “Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo.” El llamado no es a la generosidad con quienes pueden devolver —eso cualquiera lo hace— sino con quienes no pueden.
El v.38 cierra ese argumento: la medida con que das es la medida que recibirás. No es promesa de multiplicación económica; es principio de correspondencia en el carácter. El generoso forma un carácter que el universo moral de Dios honra. La “medida buena, apretada, remecida y rebosando” describe la generosidad del propio Dios, no el retorno financiero de la ofrenda.
APLICACIÓN
El creyente que da para recibir más ha malentendido el texto y ha malentendido la generosidad. La generosidad bíblica da precisamente donde no hay retorno esperado: al enemigo, al que no puede pagar, al extranjero. Esa generosidad no es irresponsable; es la imitación del Padre “que es benigno para con los ingratos y malos” (v.35). La vida bien ordenada cierra con esta postura: el creyente que administra bien da generosamente, especialmente donde el retorno es imposible.
PREGUNTA DE EXAMEN
¿Tu generosidad —en dinero, tiempo, recursos— está condicionada por la posibilidad de que quien recibe pueda devolver algo, o alcanza también a quien no tiene nada que dar?
RESPUESTA ESPIRITUAL CONCRETA
Esta semana, da algo —dinero, tiempo, ayuda concreta— a alguien que no puede devolvértelo y que no forma parte de tu círculo habitual de generosidad. Hazlo sin mencionarlo a nadie y sin esperar reconocimiento.
ORACIÓN GUIADA
Señor, que mi generosidad imite la tuya: que alcance al que me aborrece, al que no puede pagarme y al que nunca sabrá que fui yo. Guárdame de la generosidad calculada que solo da donde hay retorno. Que lo que doy sea expresión de lo que tú eres, no de lo que espero recibir.
FRASE DE CONTINUIDAD
Esta serie ha recorrido la vida ordinaria del creyente: el dinero, los bienes, el reposo, el tiempo, la hospitalidad y la generosidad como territorios de mayordomía fiel. La vida bien ordenada no es la vida perfecta sino la vida que reconoce a quién pertenece todo lo que administra.
¿Quieres saber cuándo publicamos algo nuevo?
Cada estudio bíblico, devocional y artículo que publicamos en Cimientos Bíblicos llega directo a tu WhatsApp — sin algoritmos, sin ruido.
Guarda este número en tu agenda y escríbenos con la palabra LISTO.
Recibe cada publicación nueva
Estudios bíblicos, devocionales y artículos directamente en tu correo. Sin ruido.